22 mar. 2014

Canciones de amor y de lluvia - Sergi Pàmies

Desde hace un tiempo estoy aficionándome a los relatos, cuentos y demás narraciones cortas, pues con el volumen de trabajo que tengo, no me veo en condiciones de seguir una novela extensa. 

Viendo una edición del programa "En el aire" de Buenafuente, un señor totalmente desconocido para mi llamado Sergi Pàmies fue entrevistado como escritor y autor de un nuevo libro de relatos: Canciones de amor y de lluvia. El tipo me resultó tan curioso, raro, cachondo, rápido de mente y palabra que me apunté ambas cosas: libro y autor.

Al día siguiente y en el recreo del cole se lo comenté al que para mi es el ser humano que conozco y he conocido que más lee a este lado del Ebro (decenas en cada trimestre). Se trata de un compañero y amigo, profesor de "cono" y "lengua", además de escritor y padre (no recuerdo en qué orden cada una de las cosas) que cuando le nombre a Sergi Pàmies ya me empezó a decir libros suyos que estaban muy bien según su criterio. "Ah, si te lo compras ya me lo prestarás después", fue lo que me dijo al finalizar la conversación.

Esa misma tarde me lo compré y en esa semana lo leí. Como he dicho, me he aficionado a los relatos y los de este libro no te dejan indiferente. Pienso que como escritor, llevar una novela tiene que ser muy complejo porque has de ser capaz de evolucionar una trama y unos personajes, pero por otro lado, escribir relatos cortos te hace ser conciso (no esquemático), transmitir una emoción en pocas páginas y esto aún me parece más complicado. Pues bien, Sergi Pàmies lo consigue, ese tipo cachondo que vi en televisión escondía una forma de escribir cuidada y emotiva. Muy bueno.


6 feb. 2014

Historias de Roma - Enric González

Roma es una ciudad que he visitado varias veces y que otras tantas o más volveré a visitar. Me gusta, me agobia, me fascina, me sorprende... 

El libro te dirige por las calles de la ciudad que si previamente has visitado, te transporta de una manera especial entre palacios, plazas, comercios solariegos, iglesias y monumentos.

No busques conclusiones sesudas, sólo pasar el tiempo con el día a día romano, escándalos, cotilleos, sociedad... Quizás una pequeña guía si próximamente quieres hacer un viaje a la ciudad eterna, escrita por un periodista que ha vivido en medio mundo y que no oculta su profesión en la redacción del libro. 

Conclusión: muy entretenido.

El Mundo Amarillo - Albert Espinosa

Si no recuerdo mal, fue el primer libro de Albert Espinosa, un escritor del que he leído varios títulos y me parece que tiene una sensibilidad especial. Un compañero hoy me ha dicho que Albert no existe, que es Paulo Coelho disfrazado.

De lectura simple, rápida como todos los libros de Albert, encierra consejos que con la perspectiva del cáncer (el autor ha superado varios) siempre de fondo, los hace extrapolables a la vida cotidiana.

De entre los consejos más valorados por mi parte están el hacer de la pérdida algo positivo de lo que aprender, consejo por otro lado que diréis... eso también lo sé yo, pero bueno, recordarlo no está de más. Y por último permitirse un tiempo de duelo. Hoy en día estamos tan obcecados en volver a la normalidad que no nos permitimos un tiempo de duelo, muy importante para seguir adelante.

El color amarillo viene porque para el escritor, a las personas especiales en tu vida las llama así, amarillos. Son más que amigos pero menos que amantes. Los amarillos son reflejo de uno mismo, en ellos están parte de nuestras carencias y el conocerlos hace que demos un salto cualitativo en nuestra vida.

25 jul. 2013

Aragón - Tu reino

¿Hay mejor manera de promocionar Aragón?

¡Este vídeo lo tiene todo!

Soy de esos que aborrecen la jota pero que cuando escucha una fuera de mi tierra se le ponen los pelos como escarpias y admito que hasta se me humedecen los ojos. 

Mi tierra, Aragón, vale mucho.

30 may. 2013

Breve Historia de los Gladiadores - Daniel P. Mannix


Para leer un libro en menos de una semana o es que es muy bueno o es que como en este caso, me ha enganchado de forma sobrehumana. 

Breve historia de los gladiadores es un desfase continuo. Centrado en el entretenimiento romano tanto en el Circo Máximo como en el anfiteatro Flavio (Coliseo) narra toda clase de actuaciones y pasatiempos con los que la plebe y no tan plebe del imperio se divertía.
Sangre, torturas, violaciones, cacerías, masacres, holocaustos, animales a miles... 

No es una novela al uso sino más bien una libre exposición de hechos y descripciones de cada uno de los aspectos del entretenimiento. La parte más extensa se centra en unos juegos de 6 días de duración para que un noble consiga los votos suficientes para ascender en la escala política. Se gastan una fortuna en ellos con miles de animales, prisioneros por ejecutar, decorados, trampillas, artilugios misteriosos, batallas navales... 

A medida que lo lees crees que has llegado al tope del salvajismo humano pero no, viene una más gorda aún tanto en perversión como en tecnología. Esto hace que llegues a mitad del libro y tengas miedo por lo que pueda venir y a la vez ganas de seguir leyendo para ver qué te espera. Sin embargo llega un momento algo más plano que no sé si es producido por la anestesia de todo lo leído o porque efectivamente el ritmo creciente de locura baja. 

La reflexión final del autor la considero algo inquietante a la vez que acertada. Viene a decir algo así: hoy en día no tenemos estas exhibiciones macabras pero el espectador que grita en los deportes de manera hiriente no dista del romano que increpaba a los gladiadores y a los condenados a ser engullidos por las bestias, pues necesitan ver que otros también sufren, sin importar quién. La autocompasión funciona.

21 may. 2013

El imperio eres tú - Javier Moro

Se trata del premio Planeta 2011, una novela histórica donde todos los personajes, los hechos y los lugares son totalmente reales. Cuenta la historia de los Braganza, la casa real portuguesa, centrada en los inicios del s. XIX. Napoleón y sus tropas cruzan la península para llegar a Lisboa y se encuentran con que la familia real ha huido de la ciudad rumbo a Brasil, su colonia. Desde este momento se establecen en Río de Janeiro junto con una nutrida y extraña corte medio europea y medio brasileña, con un pueblo en Portugal creyéndose desde ese momento la colonia del imperio.

La narración no está centrada en el rey Juan VI de Portugal sino en su hijo Pedro, proclamado emperador de Brasil y gracias al cual, tomando un camino divergente respecto a lo mandado por su padre (ya en Portugal) se consigue la independencia del país. 

Los amoríos, idas y venidas de Pedro I no tienen desperdicio y es el foco de gran parte del libro, muy bien hilado y relacionado con los procesos constitucionales a los que se quiere someter al país, la remodelación del mismo, la abolición de la esclavitud, levantamientos y conspiraciones entre la alta burguesía que ven amenazados sus deshumanizadores intereses...

Suficiente he contado del libro, que en su primera parte he visto más tono satírico y humorístico que en el resto de las partes sin dejar la rigurosidad de los datos y los hechos históricos. Fácil de leer en la mayor parte a excepción quizás de los pasajes más políticos pero en cualquier modo entretenido. 

Una bonita y entrañable lección de historia.

2 ene. 2013

¿Cómo se creo nuestro calendario?


El calendario creado por los romanos hace más de dos mil años sigue regulando el paso de los días.

Según la antigua tradición latina fue Rómulo, fundador de la ciudad de Roma y su primer rey, el que inventó en el año 753 a.C. el primer calendario, fecha que se tomó entonces como inicio para contar el tiempo en años desde «la fundación de la ciudad» (ad urbe condita). 

Dividía los años en diez meses: 
Martius, dedicado al dios de la guerra Marte; Aprilis y Maius, dedicados a la floración y en honor a la ninfa de la primavera Maia; Junius  era el mes de Juno, patrona de las cosechas; Quintilis,  Sextilis,  September, October, November y  Oecember  eran simples nombres de ordinales. 
Sumaban en total 304 días y el año comenzaba con la Luna del Equinoccio de Primavera en marzo.

Calendario romano
Numa Pompilio, sucesor de Rómulo, añadió los meses de  Januarius  y  Februarius,  el primero en honor al dios romano Jano y el segundo dedicado a los dioses infernales y como mes de las «fiebres», reduciendo además los anteriores meses de 30 a 29 días, dando uno más a enero y dejando a febrero, mes nefasto, con solo 28 días. Eran en total 355 días.

El comienzo del año oficial siguió siendo durante los tiempos de la República romana el idus (plenilunio) de marzo hasta el 153 a.C. en el que el incidente de la guerra con Segeda y los celtíberos de Hispania decidió al Senado romano a adelantar el inicio del año oficial a las calendas de enero a fin de facilitar los preparativos de la guerra. Ver entrada anterior

Tras diversos intentos de encajar los meses con los ciclos estacionales y las fases lunares, en el 46 a.C. Julio César encargó a Sosígenes, célebre astrónomo de Alejandría, la reforma del calendario. Repartió diez días más entre los meses, dejando de nuevo a febrero con sólo 28 días, sumando así los 365 actuales más un día extra cada cuatro años llamado «día sexto repetido» o «bisexto», nuestro bisiesto. Para que todo cuadrara, aquel año 46 a.C. tuvo en total 445 días, el más largo de la Historia y conocido como «el año de la confusión» por el desconcierto que creó. 

Tras el asesinato de César en los idus de marzo, el Senado en su honor llamó Julius  al antiguo mes Quintilis y su sucesor Augusto dio su nombre el mes Sextilis, quedando así básicamente configurado nuestro calendario actual.

Aún se introduciría otra reforma en el año 1582 por el Papa Gregorio XIII con el fin de corregir el desfase acumulativo del calendario juliano y poder seguir celebrando la Pascua en Primavera, suprimiéndose para ello los diez días de desfase que se habían acumulado y pasando el día «intercalari» del bisiesto al mes de febrero.

Información obtenida de: http://www.segeda.net/bibliografia/pdf/calendario.pdf

1 ene. 2013

¿Por qué el día 1 de enero es el comienzo del año?

Parece una pregunta absurda porque la respuesta sería: pues porque enero es el primer mes y el 1 es el primer número. Pero nada es tan sencillo como parece y todo tiene su por qué. ¿Esto quiere decir que anteriormente el 1 de enero no era el primer día del año? Efectivamente.

Y aquí una pequeña y amena lección de historia.

Yacimiento de Segeda
En el siglo II a.C.  la  ciudad celtibérica de  Segeda (localizada en  los términosmunicipales de Mara y Belmonte  de Gracián en Zaragoza) mantuvo un enfrentamiento contra la todopoderosa Roma.

El conflicto entre las dos ciudades tuvo su origen cuando en el año 179 a. C., en plena expansión romana por la Península Ibérica, la ciudad de Segeda, capital de los celtíberos llamados Belos, llegó a un acuerdo con Roma por el que a cambio de ciertos tributos y el compromiso de no edificar nuevas ciudades en su territorio, el Senado romano mantendría con ella la paz. Segeda conservaría la autonomía de sus instituciones políticojurídicas, su hegemonía sobre las demás poblaciones del territorio que controlaba y su propio sistema económico, reflejado sobre todo en la facultad de poder acuñar moneda con el nombre de la ciudad.

Esta situación de paz se mantuvo durante 25 años, hasta que en el año 154 a.C. Segeda inició una ampliación de sus murallas (hasta 8 km de perímetro) para acomodar mejor su creciente población y la de sus alrededores, por lo que el Senado romano le reclamó el cumplimiento de lo pactado y que no continuase con la obra. Como la respuesta de la asamblea popular de Segeda fue que el compromiso era de no edificar ciudades nuevas, pero que no incluía el no poder fortificar las ya existentes, Roma le declaró la guerra. 

Pero los hechos posteriores parecen indicar que el incidente de la muralla no fue la verdadera causa de la guerra, sino el pretexto que Roma buscaba para poder continuar con su política expansionista en la zona, absolutamente segura de su poder y recelosa de la pujanza de Seqeda.

Para que los ejércitos procedentes de Roma llegaran antes del invierno a orillas del río Jalón se tomó una medida excepcional, adelantar el inicio del año al 1 de enero (Calendas de Enero). Hasta entonces el año comenzaba el 15 de marzo, cuando los nuevos cónsules, encargados de organizar la leva de tropas, asumían el poder (Idus de Marzo).

La resolución adoptada, que se mantuvo en lo sucesivo, consiguió su objetivo pues las legiones romanas se presentaron en Segeda antes de que las fortificaciones estuvieran concluidas. Este hecho obligó a sus habitantes a buscar refugio en Numancia y dio origen a una de las más terribles guerras de historia peninsular. 

Así pues una ciudad zaragozana es la causante de que el año comience en el 1 de enero. ¿Curioso verdad?


Infomación sacada de: http://www.segeda.net/bibliografia/pdf/calendario.pdf

20 oct. 2012

¿Cómo podemos alimentar a todo el mundo?

Os traigo un vídeo que me han pasado y que pienso que es de OBLIGADO visionado para todo el mundo. Explica parte del problema de la escasez de alimento en el mundo o mejor dicho, por qué en el sur se pasa hambre y en el norte no.

25 sept. 2012

Edificio musical


Construido en 2007 por orden del gobierno chino en la ciudad de Huainan, "The Piano House" es un edificio en forma de piano de cola junto a un violín ampliados a escala 50:1. El piano hace las funciones de oficinas y salas de reunión, exposición y ensayo. En este lugar los estudiantes de música de la universidad local pueden reunirse para practicar y también es un atractivo turístico de la zona. El violín está construido a base de cristal y en su interior se sitúa la entrada del edificio y las escaleras para acceder al mismo.

13 sept. 2012

Aragón también existe - Arturo Pérez Reverte (Marzo 2009)

A pesar de la manipulación histórica de tantos timadores y mangantes…
Que sí, hombre, que ya era hora, que en toda esta lista de 'los más vendidos', en este concurso inaudito de ignorancia, manipulación y mala fe a la hora de reinventar la Historia, uno está hasta la línea de flotación de oír siempre a los mismos, como si el resto hubiera oficiado de comparsas en la murga.
Y hete aquí por fin que alguien reacciona como es debido, y dice venga ya, y decide que ya es hora de poner en su sitio a unos cuantos timadores y mangantes, de esos que les pagan pesebres a sus historiadores de plantilla para que descosan y vuelvan a coser la historia a medida, y luego la meten en los libros de texto y se montan unas películas que ya las hubiera querido Samuel Bronston.
Eso mientras los que saben se callan, porque son unos mierdecillas, unos 'vendidos', o por el qué dirán, o porque les interesa. Y de ese modo terminamos viviendo en una España virtual, que no la conoce ni la madre que la parió.
(...) En toda esa mentecatez de la que hablaba antes -ahora resulta que existió un imperio catalán que hasta hace cuatro días pasó inexplicablemente inadvertido a los historiadores, o que los irreductibles vascos nunca se mezclaron en las empresas militares ni comerciales españolas- Aragón había estado mucho tiempo callado, pese a tener muchas cosas que decir, o que matizar, desde aquel lejano siglo onceno en que Ramiro I, contemporáneo del Cid, sentaba las bases de un reino que abarcaría Aragón, Valencia, las Mallorcas, Barcelona, Sicilia, Cerdeña, Nápoles, Atenas, Neopatria, el Rosellón y la Cerdaña, y terminó formando la actual España en 1469, gracias al enlace entre su rey Fernando II de Aragón e Isabel, reina de Castilla.
Ése es el hecho cierto, y no lo cambian ni el mucho morro ni el reescribir la Historia; incluido el manejo exclusivista y fraudulento de las famosas barras que eran Senyal real no de un reino o territorio, sino de una familia o casa reinante que, como matizó Pedro IV en el siglo XIV, tiene Aragón como título y nombre principal. Casa reinante que absorbió a la casa de Barcelona, extinguida en 1150 por mutua conveniencia y deseo del titular de esta última, el conde Ramón Berenguer; que al casarse con Petronila, hija de Ramiro el Monje, rey de Aragón, adquirió como propio un linaje superior, pero renunciando al suyo, no titulándose más que princeps junto a su esposa regina; de modo que el hijo de ambos, ya con Barcelona incorporada a la corona, se tituló rey de Aragón, y nunca de Cataluña.
Por suerte no todos los archivos han caído en manos de quien yo me sé -tiemblo al pensar qué será de ellos-, y aún quedan documentos donde comprobar lo evidente. Que por cierto, en cuanto a la propiedad histórica de las famosas barras, no está de más recordar que en 1285 la crónica de Bernard Deslot precisaba aquello de: «No pienso que galera o bajel o barco alguno intente navegar por el mar sin salvoconducto del rey de Aragón, sino que tampoco creo que pez alguno pueda surcar las aguas marinas si no lleva en su cola un escudo con la enseña del rey de Aragón.
Así que cómo me alegro, oigan, de que aquel digno y viejo Aragón olvidado, marginado, asfixiado por la perra política de este perro país, aún sea capaz de decir aquí estoy, desmintiendo a tanto oportunista y a tanto manipulador y a tanto mercachifle.
Recordando que existió una corona aragonesa que constituyó el imperio más extenso del Occidente medieval, donde, bajo su nombre y sus barras, Aragón, Cataluña y Valencia compartieron aventuras, comercio, guerras e historia,enriquecieron sangres y lenguas con el latín, el catalán y el castellano, cartografiaron el mundo, construyeron naves, pasearon mercenarios almogávares y dominaron territorios que luego aportaron a lo que ahora llamamos España, con la manifestación de los fueros y libertades propios en aquella fórmula tremenda, maravillosa y solemne: el si non, non heredado de los antiguos godos, mediante el cual los nobles aragoneses -que somos tanto como vos, y juntos más que vos-, acataban la autoridad del rey de tú a tú, reconociéndolo sólo como el principal entre los iguales. (...)

30 ago. 2012

Un mundo sin fin - Ken Follett

Segunda parte de "los pilares de la tierra". Me lo he tomado muy relajado, disfrutando del libro. Me parece una historia similar a la de la primera parte pero 200 años después. En general no se me ha hecho pesado exceptuando, como en el anterior, la parte bélica, esta vez en Francia. 

Había oído y leído muchas críticas negativas sobre este libro pero en verdad no sé cuál prefiero, si los pilares o este. 

En cuanto a la trama, hay varios grupos de personajes diferenciados pero que sus vidas corren paralelas o incluso mezcladas unas con otras. Además hay varias situaciones que me parecen un tanto inverosímiles, cosas demasiado fortuitas.

En este libro la catedral  ya está construida pero con los años hay que hacer remodelaciones, reconstrucciones, etc. También hay un nuevo grupo en la ciudad además de los monjes: un convento que comparte tierras con el monasterio y entre ambos habrá ciertas confrontaciones. Todo el libro trata al fin y al cabo sobre luchas de poder y traiciones.

He leído que pronto podremos ver la adaptación televisiva de este libro en otra miniserie como ocurrió con los pilares. He visto el trailer y la verdad, pinta bien, aunque hay cosas que no comprendo (me temo que volverán a cambiar cosas del argumento para hacerlo más televisivo). 

¿Recomendable? Sí.

Trailer de la serie

World Without End   | Movie Trailer | Review

12 ago. 2012

Los obeliscos de Roma


Hace unos días que terminé con la serie de "Roma en 4 días" y me quedé con ganas de hablar sobre los obeliscos de la ciudad. Que ya adelanto que son 13 ni más ni menos. Pero claro, resulta que pese a que nos lo parezcan, no todos son originales traídos desde Egipto. Esos son exactamente ocho mientras que los restantes cinco, son copias realizadas en época romana, vamos, que también tienen su montón de siglos a la espalda. 


Los obeliscos fueron una ambicionada presa para los conquistadores de Egipto, pero es la ciudad de Roma la que más tiene. Originalmente los romanos eran dados a ponerlos en las spinas de los circos (el eje de simetría de los hipódromos). Posteriormente con la caída del imperio, los obeliscos también cayeron e incluso se enterraron, pues ponte tú a mover aquello. Pero fue el Papa Sixto V quien los fue recuperando y encontrando de nuevo en el siglo XVI y tuvo la brillante idea de cristianizarlos poniéndoles una orbe y cruz de bronce u oro en la parte superior y plantarlos frente a las mayores basílicas de la ciudad, en los finales de las avenidas para guiar a los peregrinos en su camino.



Los obeliscos originales egipcios son:


Lateranense: es del reinado de Tutmosis IV (porque se habla de él en los jeroglíficos) y es el más antiguo y alto de todos los obeliscos que se conservan en pie en el mundo. Viene desde Karnak hasta el Circo Máximo y de allí al lateral de la Catedral de San Juan de Letrán.
32.18m / 455 toneladas

Vaticano: Calígula ordenó llevar este obelisco a Roma para colocarlo en el centro del Circo de Nerón, donde muchos cristianos, incluido San Pedro, encontraron la muerte y esa es la razón por la cual se encuentra aún allí, en memoria de los martirios. Para volverlo a levantar se necesitaron 150 caballos, 900 hombres y 47 poleas. Por orden de Sixto V, en el levantamiento del obelisco nadie podía hablar bajo pena de muerte, pero un marino llamado Bresca grito "acqua alle funi" ( mojar las cuerdas ) lo que hizo salvar al obelisco. 
25.37m / 331 toneladas
Flaminio: proviene de Karnak, levantado por Ramsés II. Llevado a Roma en el año 10 a.C. se colocó en un principio en el centro del Circo Máximo. Posteriormente el famoso Sixto V lo mandó recomponer porque fue encontrado en 3 partes y fue colocado en el centro de la Piazza del Popolo.
23.30m / 235 toneladas
Solare: viene desde Heliópolis. Augusto lo llevó a Roma en 10 a. C. con el obelisco Flaminio para formar un reloj de sol en el Campo de Marte. Encontrado en el siglo XVI pero vuelto a enterrar. Redescubierto y erigido por el papa Pío VI en frente del Palazzo Montecitorio, lo que es hoy el Parlamenteo Italiano.

Macuteo: era uno de una pareja en el Templo de Ra en Heliópolis y pertenece al reinado de Ramsés II. Trasladado en Roma al templo de Isis, en el s. XVIII Clemente XI lo llevó a su actual ubicación frente al Panteón. Es uno de los más pequeños.
6.34m
Minerveo: originalmente uno de un par que provenían de Sais. Diocleciano lo llevó a Roma para el cercano templo de Isis. Erigido por el papa Alejandro VII sobre una base de elefante por Bernini, se encuentra detrás del Panteón, frente a la iglesia de Santa María Sopra Minerva. Es uno de los que más me llaman la atención, simplemente por la base del elefante.
5.47m
Dogali: originariamente uno de un par de Heliópolis, el otro está hoy en los jardines de Boboli en Florencia. Trasladado al Templo de Isis en Roma. Actualmente conmemora la batalla de Dogali.
9.25m
Matteiano: en principio uno de un par en el templo de Ra en Heliópolis, el otro es el Macuteo que retiene mucho de su altura original. Estuvo mucho tiempo en la plaza del Capitolio hasta que cayó y permaneció como escalón delante de la iglesia de Santa Maria en Aracoeli y posteriormente se lo llevaron a Villa Celimontana después de que Miguel Ángel rediseñara la plaza a finales del siglo XVI.

Hasta aquí los originales. Ahora vienen las copias de época romana.

Agonalis:  Domiciano ordenó su talla y extracción de las canteras de Asuan y su erección delante del templo del Iseo que había hecho construir en los Campos de Marte. En los textos jeroglíficos  grabados  en sus cuatro caras se hizo nombrar con los títulos de los faraones. Bajo el  pontificado  de  Inocencio  X en 1651 se encargo a Bernini su restauración y erección en la plaza de Navona, donde se encuentra actualmente.
17.60m
Quirinal Esquilino: pareja de obeliscos gemelos, fueron  descubiertos en el s. XVI en las ruinas del Mausoleo de  Augusto. Desenterrados por el Papa Sixto V, quien los colocó juntos, hasta que 200 años después el Papa Pio VI, moviera uno frente al palacio presidencial en la plaza del Quirinale (actual residencia del primer ministro italiano, flanqueado por  dos enormes estatuas romanas de Castor y Polux, hijos gemelos de  Jupiter  y caballos procedentes de las Termas de Constantino. Mientras el otro fue a parar a la plaza del Esquilino, frente a la basílica de Santa María la Mayor.
Quirinale 14.64m / 43 toneladas
Esquilino 14.64m / 43 toneladas
Salustiano: es una copia aureliana, aunque de menor tamaño, del obelisco Flaminio de Ramsés II en la Piazza del Popolo. Clemente XII lo hizo transportar cerca de la Scala Santa con la intención, no cumplida, de levantarlo en Letrán. Pío VI le ordenó eregirlo en su localización actual, delante de la iglesia de la Trinidad del Monte,  en lo alto de la escalinata de plaza España.
14.10m
Pinciano: encargado por Adriano y erigido en Tívoli para la tumba de Antínoo. Trasladado a Roma posteriormente para decorar la spina del Circo Variano. Encontrado en el siglo XVI cerca de Porta Maggiore. Trasladado al Palacio Barberini, luego al Vaticano por el papa Clemente XIV y finalmente erigido en la colina Pinciana por el papa Pío VII. Es casi el más viajero.
Y estos son todos los obeliscos que alberga la capital italiana. La verdad es un elemento decorativo sencillo pero que ha permanecido como monumento significativo a lo largo de todas las épocas, pues no sólo reutilizando los existentes como hemos visto sino construyendo nuevos, incluso en los recientes siglos XIX y XX, como pueden ser el de Washington, Buenos Aires, Plaza de Francia en Caracas... o incluso en Zaragoza, en 1990 se levantó uno de hormigón y mármol de Marquina de 35m de altura en Plaza de Europa.




10 ago. 2012

Torre eólica


Este proyecto arquitectónico plantea un edificio para entornos urbanos capaz de producir una cantidad de energía equivalente a 3.600 megavatios/hora al año, es decir, la décima parte de lo que necesita una ciudad de tamaño medio para subsistir desde el punto de vista energético. El edificio, en forma de torre, albergará oficinas y equipamientos como salas de conferencias, biblioteca y restaurante, y permitirá integrar diferentes fuentes de energía renovable: eólica, geotérmica, fotovoltaica y termoeléctrica.

Sus diseñadores, un equipo de arquietectos de la Universidad Poltécnica de Valencia, del Instituto Tecnológico de la Energía y de Fran Silvestre Arquitectos, lo han bautizado como Torre Eólica. Se pensó en un edificio de 170 metros de altura ideado para núcleos urbanos, lo que conlleva la gran ventaja de no precisar transporte de energía. Ésta se fabrica in situ para ser consumida por la misma torre y los edificios adyacentes.

La idea es que la Torre Eólica, presupuestada en siete millones de euros, integre las energías renovables de distintas maneras. La energía geotérmica se canalizaría a través de los pilotes de la cimentación profunda; las energías fotovoltaica y termoeléctrica, mediante placas y colectores solares instalados en grandes superficies ubicadas en la fachada, y la eólica, gradias a los más de 400 aerogeneradores de eje vertical colocados en las distintas plantas. Si se convierte en realidad, será uno de los edificios energéticamente más punteros de nuestro territorio.



Fuente: National Geographic (junio 2012)

9 ago. 2012

Roma en 4 días (cuarta parte)

Digamos que el grueso romano ya lo hemos visto y requetevisto. Sólo nos quedan un par de lugares por visitar y después poder hacer lo que más nos plazca, aunque daré alguna recomendación.

Cercana al Coliseo y algo escondida en lo alto de una colina se encuentra la basílica de San Pietro in Vincoli (San Pedro Encadenado) donde podremos admirar una obra que muchos habremos visto en libros y fotografías: el Moisés de Miguel Ángel. Se trata del cuerpo central del mausoleo del Papa Julio II y estaba proyectado como una gran tumba con más de 40 estatuas.
Interior de la basílica
Conjunto del Moisés
Detalle de la estatua central
Esta basílica atrae a los turistas por lo que hemos visto, pero tiene otro elemento en los que no muchos reparan: las cadenas de San Pedro. Son con las que el santo fue encarcelado en Jerusalén. Se trata de una de las reliquias más importantes para los cristianos.
Cadenas de San Pedro en el relicario
Saliendo de la basílica y bajando al Coliseo tomamos vía Labicana y posteriormente el cruce con vía Merulana a la derecha. Directamente nos topamos con el obelisco original (otro día hablaré de los obeliscos romanos) egipcio más alto en Roma (mide exactamente 1m más que el de San Pedro del Vaticano). Esto nos hace intuir que algo importante tenemos delante. Ni más ni menos que la catedral de Roma, San Giovanni in Laterano (aunque su nombre original es Archibasilica Sanctissimi Salvatoris). No hay que confundirnos, mucha gente piensa que la basílica de San Pedro es la catedral, pero nada más lejos de la realidad. El Papa, además de ser el jefe de los curas y monjas es el obispo de Roma y por tanto, San Giovanni es su iglesia, por lo que goza de extraterritorialidad, vamos, que no pertenece al estado Italiano. Es la más antigua de las basílicas mayores de Roma (las que tienen baldaquino, es decir, altar papal) y la que más rango tiene, por lo que es la iglesia más importante de los cristianos. Por eso, las reliquias que guarda bajo el altar son supuestamente las cabezas de San Pedro y San Pablo.

El obelisco está situado en una de las dos entradas que tiene y que nunca he llegado a descifrar cuál es la principal. Pues donde está el obelisco (se situaban en cruces de avenidas anchas para guiar a los peregrinos) se encuentra el baptisterio pero por ahí se entra por el lateral de la catedral, a la altura del baldaquino. Sin embargo la otra entrada parece hecha para echar la foto, fachada monumental barroca, al comienzo de la nave central... pero lo dicho, me falta el baptisterio de la otra puerta.
Baldaquino del altar papal
Interior desde el altar. Las estatuas gigantes de los laterales
son los doce apóstoles
Entrada barroca
Claustro de la catedral, una joya
En el clautro se exponen piezas como esta partitura
original de Palestrina
Detalle del claustro
Entrada por donde está el obelisco
Frente a la entrada barroca se puede visitar algo muy peculiar en un edificio que tampoco llama la atención. Santa Helena, madre de Constantino I le cogió gusto a viajar por Tierra Santa. Y qué hacemos cuando viajamos, pues nos llevamos recuerdos de los sitios visitados. Helena, que tenía posibles y era madre de quien era, trajo unos souvenires de agárrate y no te menees. A saber, se trajo literalmente tierra santa (sobre la que se construyó la próxima basílica de la Santa Cruz), un trozo de la Vera Cruz, la cruz de uno de los ladrones, la esponja con vinagre, la corona de espinas, los clavos y buscando buscando encontró hasta el letrero del INRI, vamos, que se le reza a San Antonio para encontrar las cosas perdidas, pero yo veo mucho más útil Santa Helena quien en ello crea. 

De entre todas las cosas que la santa se trajo a Roma, una nos falta y de ella hablaré. Ni más ni menos que agarró los peldaños de mármol blanco del palacio del Poncio Pilato por los que Jesús de Nazaret subió para ser juzgado. Actualmente, como hay tanta gente que quiere subir por ella, la han recubierto de madera, pero en aquellos lugares donde se adivinan las manchas de sangre de Jesús hay colocado un cristal.
Scala Santa
Hasta aquí "todo" lo que HAY QUE VER en Roma. Sé que es una paliza pero merece la pena disfrutar de ello. Ahora que tenemos más de medio día libre voy a aconsejar visitar la vía Appia, la principal arteria romana que la unía con el sur de la península. Fue lo primero que me llevaron a ver la primera vez que visité Roma hace 10 años. No está céntrica, no es fácil llegar por tu cuenta, pero merece la pena si hay tiempo. En la misma vía Appia Antica está la pequeña iglesia del Domine Quo Vadis, frase que a todos os sonará por la serie de televisión del mismo nombre. Fue ahí donde se cuenta que Jesús se apareció a San Pedro cuando huía de Roma y le dijo esa frase, ¿dónde vas?.
Chiesa del Domine Quo Vadis
Más adelante podemos visitar unas de las famosas catacumbas romanas, las de San Calixto. Me he dado cuenta de que no he hablado de ellas en ningún día, pero es algo que en su momento me pareció impactante y agobiante al mismo tiempo. Bajar 30 y 40 metros bajo tierra, rodeado de tumbas (ya exhumadas)... Prefiero quedarme con la imagen idealista y romántica de los libros. 
Y por fin llegamos a la verdadera y antigua Vía Appia, la calzada romana mejor conservada en el mundo. A los lados aún se pueden ver varios monumentos funerarios, pues los romanos enterraban a sus seres queridos fuera de las murallas y en los linderos del camino, por lo que imaginad un viaje a Roma, cuya entrada está plagada de monumentos a los lados, impactante. 
Este recorrido yo lo recomendaría hacer en bicicleta para abarcar mucho más trozo de la vía y disfrutar del campo. Llevar la comida en la mochila, líquido y a dejarse llevar.

Hasta aquí esta pequeña serie de "Roma en 4 días". Espero que os haya gustado, que hayáis aprendido cosas, que si ya habíais estado os haya gustado recordar, que deseéis volver y a quienes no han estado todavía... ¿A qué esperáis?


La próxima ciudad sobre la que hablaré será Florencia, mi amada y preferida entre todas Firenze. Pero no será inmediatamente, primero hay que digerir un poco Roma.